Ella murio de tanto estar alegre, cantar por las mañanas y alimentar los pájaros con pequeñas migas de pan.

Huele a manzana silvestre su figura en la cesta dondeamontonaba, sus ganas de vivir.

Cuando sale a caminar hata el lago, la gente le saludaba y hoy miran su ventana  añorando su recuerdo gentil y sonriente, su brillo en la mirada ,su voz suave y su resplandor de frutas de verano.

Las puntillas salientes de su enagua. La sombrilla quieta y colgada del perchero, pero un aire travieso agita guirnaldas que colgaban en el jardín.

No se ha ido...En la casa sus pasos van y vienen corriendo y acomodando viejas cortinas y sábanas amarillas:estatuillas de cera, tazón de porcelana y velas  encendidas...

Ella amaba la vida, la frescura del alba, la brisa entre sus ruedos...

Siempre recostada en un sueño, deshojada en un libro no escucho que la vida se le escapaba en silencio.