La que estuvo en el inicio de toda vida y la entrego.
La que fue testigo del propio destino y no le temio.
La que perdio oportunidades en el amor.
La que mordio el presente.
La que no miro el futuro.
La que invento pretextos para los desmemoriados.
La que intento decirte: estoy aquí oyeme.
La que desenterro el hambre de la especie.
La que te soño.
La que corrio detras del pasajero sin nombre.
La que arrodillada en los caminos suplicaba.
La que llego a la hora de los fuegos.
La que abrio las entrañas y regalo el corazón inutilmente...
La que fue madre ... y no lo fue.
La que nombraba el alba.
La que no lloro al entregar las edades.
La que aromó la nomenclatura de las fabulas.
La que fue ángel y mujer en el deseo.
La que entrego la boca en los infiernos.
La que fue fiel a las ausencias...
La que fue turbia y transparente.
La que fue agua y niebla.
La que no dudo ser simiente de vida.
La que supo que la muerte es lenta y espera.
La que creyo que el tiempo era un río iluminado.
La que se mantuvo viva en el misterio y estableció
una tregua en el ardiente inventario de los días...
Esa soy.
