Hacia la piedra para medir con el beso del sol
la densidad del éxtasis.
Vuelvo y tengo los ojos más lejanos que antes.
Ahora entiendo los movimientos del destino
en dirección contraria a las agujas del reloj.
Atracción animal desde el centro del tiempo.
Camino hacia la piedra inmemorial
con esa extraña unión de creación y muerte.
Entonces me supones ,barres con tus modales lo que entre los dos iniciamos...
Mientras yo.
creo que tu amor, tu mismo amor se abrirá aun para mi
y me llamaras en el lugar que sea.
Entonces no quiero ser olvido
porque aún me abrazas....
Que hoy debemos caminar silencios, como alguna vez ya lo hicimos, en otros siglos,en otros puentes
de espacios incoloros y rios opacos
apretados de manos y profundos con ojos de niños y credulos.
¿Qué diametral agonía me sube vegetal en la distancia cuando se que te llevas mi nombre?
Quedan solamente
esas tardes de pensamiento.
Como una briza lejana de un amor lejano y borroso
pero sin balbuceos
y alguna promesa de madre
entre las ramas del destino.
No habrás de herir para no ser herido.
Y aquellos ojos lejanos,
señalando el rumbo...
Llegará cuando ya estemos dormidos,
el viento a nuestra casa.
Antes besara los árboles que resisten
junto al arroyo ya seco.
Antes besará los cuerpos de mujeres y hombres
adoradores del sol...
Tu y yo seguiremos soñando que el viento viene por nosotros.
La imágen es del pintor Pedro Rascado.-
El hombre caminó los cuatro pasos que le separaban,
la abrio y supo que por allí pasaría la vida
Por delante llegaba la mujer y los niños que llenarían todo lo que quedaba de espacio por ofrecerle.
Quizás debería pintar un pequeño barquito para pasear con ellos en los días inciertos
y llenar de rizas los colores y plegarse al bullicio travieso y cristalino...
Atrás la noche le recordaba algún sueño de mujer
que había tocado los limites de la tristeza.
Pero se seguia sostenida en los ojos,en los rostros ,
en la simiente que ella germinó.
Era lo que era...
Poblado de imágenes recorría el fuego que ardía en sus venas.
Quizáses necesario dejar siempre las ventanas abiertas.
Me demoro inmovilizada por la tristeza,
por ese rostro que huidizo cruzó por los espejos
rozando con su temblor mis labios.
Pero yo estoy aquí
con esepequeño fulgor que entibian mis manos.
Estas que parecen otras
incapaces de las faenas cotidianas
después de haber acariciado la forma de tus hombros....
Sobre la misma cama y el mismo cielo, yo te invoco y no soy una mujer que recuerda,
soy el recuerdo corporizado en una carne aún viva.
Todo lo tuvimos, la tierra y el mar, nos amamos al borde de todos los amaneceres, dormimos
en el limite de las tribulaciones y nos despedimos cuando nos gano la distancia.
Ahora la mujer que soy te encuentra por casualidad y el joven voraz que eras, esta lejos...
Sin embargo me has nombrado en tus poemas y yo me he dormido en la memoria.
Algo nuestro perdura.
Se sostienen con la misma raiz desafiando el silencio.